Adolfo Suárez, un hombre de estado

El fallecimiento de Adolfo Suárez y su legítimo homenaje es uno de los motivos de esperanza para pensar en una España mejor. Echando la vista atrás, y teniendo cierta perspectiva, es justo reconocerle a él y en general a todos los políticos que conformaron una época tan difícil, el mérito de haber canalizado una transicción hacia un nuevo modelo político.

La democracia que hoy tenemos, plagada de imperfecciones, con una terrible crisis económica, un país empobrecido y una clase política corrupta, todavía es muy superior a la dictadura que padecimos y al país atrasado que teníamos antes de que Suaréz y el resto liderasen el cambio democrático.

España es 40 años después una democracia, un país occidental, hablando en términos de calidad de vida, un país que ha avanzado lo suficiente como para ser considerado en muchas cosas parte de la misma Europa que nos lleva en algunos casos algún siglo de ventaja en cuanto al ejercicio de la democracia.

No hay más que fijar la vista fuera, en Latinoamérica sin ir más lejos o en algunos países de Asia, para comprobar que los países que sufrieron dictaduras, hoy en día siguen lejos del nivel alcanzado por España.

Es cierto que en los últimos años hemos chocado con la realidad de una transicción que busco acuerdos de mínimos y que incurrió en graves errores que después el país ha pagado. Es cierto que el desarrollo del  modelo de las autonomías se ha demostrado erróneo en su ejecución y en parte en su definición. Pero no es menos cierto que quizá era la única solución que había entonces. Ese sacrificio por un bien mayor, hoy pudiera parecernos un error, compararándolo con lo ideal, con nuestros mejores años, precisamente en estos últimos años. Pero si comparamos ese sacrificio con una alternativa diferente, con una España todavía dividida, con el ejército como actor clave, con un país socialmente atrasado, quizá nos demos cuenta de que esa era la única solución.

Y fue una solución complicada para todos, especialmente para un Suárez que tuvo que renunciar a mucho y tuvo que soportar la carga de liderar él los cambios. Esa capacidad de sacrificio, de ceder, de buscar el consenso, de anteponer los intereses del país por encima de los intereses de partido o personales es precisamente el gran agujero de nuestros políticos de hoy en día. Falta grandeza, falta visión de estado y falta coraje.

Todas esas virtudes las tuvo Adolfo Suárez. Descanse en paz.

4 días sin móvil

No es el título de una película ni tampoco un estudio científico, es solamente la consecuencia de haber perdido el móvil el pasado domingo. Aún así, bien podría servir para sacar algunas reflexiones.

Al enfado inicial de perder el móvil, le siguió una extraña sensación  de desubicación. Primero porque el móvil suele ocupar un lugar central en mis bolsillos y en demasiadas ocasiones en mis manos, consultándolo a cada rato. Ya fuese el whatsap, ese arma infernal de destrucción masiva, el facebook, por aburrimiento la mayoría de las veces o cualquier otra consulta. A veces incluso alguna con utilidad.

Cuatro días después y tras superar el mono, con sudores fríos y noches de insomnio, puedo decir que he superado el síndrome de abstinencia con éxito. La rutina de mirar el móvil nada más levantarme, al salir de casa y en los tiempos muertos, la he perdido. Y de repente me he encontrado en un autobús o en el anden mirando a la gente o reflexionando. Incluso cuando mis compañeros de trabajo y amigos miraban sus móviles yo disfrutaba del silencio, de la tranquilidad de no pensar en nada, de no depender de nada.

En estos cuatro días nadie me ha llamado. No creo que nadie fuese a hacerme una llamada vital para mi futuro. Pero en todo caso, quien me ha querido contactar lo ha podido hacer por otras vías. Afortudamente sigo teniendo ordenador con su internet, para consultar las redes sociales y el correo. No tener ese mínimo sería directamente la muerte social. Y aunque siempre fui un rebelde, no quiero llegar al final de mi vida solo, como un ermitaño.

Mientras escribo este email, se que esta tarde me compraré un móvil y volveré a mi vida normal, o anormal, según se mire. Cuando me llamen o me escriban un whatsap ya no tendré la excusa de no tener móvil. Volveré a sentir la necesidad de mirar a cada rato el móvil, aunque el 95% de las veces sea para una tarea con cero utilidad.

Invierno en Lima

Dicen que en los países nórdicos hay la mayor tasa de suidicios, asociados a la falta de sol durante una parte del año. Lo cierto es que tras vivir un invierno en Lima y parte de la primavera, en espera del ansiado verano, entiendo más que nunca dicho índice.

Los días en Lima a partir de julio se suceden uno detrás de otro con una tediosa rutina consistente en amanecer con un cielo gris, cubierto por una gran nube que amenaza a toda la ciudad como si de un gigantesco platillo volante se tratase.

En los primeros días queda el recuerdo del sol y ese gris permanente se hace más llevadero, pero semanas más tarde comienza a influir en el ánimo, para convertirse tres meses después en una pesada losa le hace sentir a uno apesadumbrado, cansado e incluso triste.

El sol no solamente caliente el cuerpo sino que revitaliza el espíritu. Con él se multiplican las ganas de realizar planes, de emprender proyectos, de salir a la calle, de hacer deporte, de vivir la vida en general. Sin él, nada de lo anterior cobra tanta fuerza.

Como si de un zombi limeño se tratase, mis días sin sol se suceden hasta que en algún momento su salida de cure de este estado de zozobra.

Llegará pronto, me dicen; más pronto que tarde, mientras la primavera sigue su curso en este octubre que todavía no ha comenzado pero que ya se me ha hecho largo, a la espera ese sol que libere de nuevo las energías de salir.

Aifonizando mi vida

Un Aifon, o cualquier otro teléfono brillante (smartphone) puede hacerte la vida mucho más sencilla o mucho más complicada, depende del grado de interacción. Comprarse un aifon es como comprarse una casa, nunca deja de estar completamente decorada a tu gusto.

Para alguien que nunca ha tenido un smartphone como tal, por motivos que aquí no aplican, la curva de aprendizaje es algo lenta, aunque aspiro a hacerme con la máquina en unos pocos días más.

Bajarse aplicaciones puede convertirse en un auténtico estrés. Hay que configurarlas y encontrarles el uso. Por eso es importante saber que te quieres bajas y si lo vas a utilizar.

Para empezar, me resulta fundamental tener las aplicaciones ordenadas en función de temáticas: viajes, redes sociales, fotos… Luego, es fundamental leer bien las reseñas para no bajar porquerías y bajar aquellas que sepas que le vas a dar más de dos usos. Y sino, es importante borrarlas.

A partir de aquí, con un uso adecuado realmente las aplicaciones de hoy en día ofrecen unas utilidades gigantescas. Eos sí, siempre dedicando tiempo para meter los datos correspondientes.

Y como último comentario es importante no olvidarse de que es solo una máquina y lo importante siguen siendo las personas. Al menos, eso me dice mi iphone.

Las ruinas de Machupichu

Cuando uno piensa en el Machupichu no se acaba de imaginar la grandeza de lo que supone. Tampoco se logra entender exactamente que es cada cosa cuando te hablan de Cuzco, Machupichu, Valle Sagrado… Habida cuenta de que las fotos hablan por sí mismas de lo impresionante del paisaje voy a aprovechar para darle información útil al posible viajero que se aventure en las ruinas incas más famosas.

Lo mínimo indicado para poder disfrutar del viaje son cuatro días. Básicamente son tres los destinos a ver:
-La ciudad de Cuzco
- El Valle Sagrado, que es un conjunto de ruinas alrededor de Cuzco
-La ciudadela de Machupichu.

Son tres destinos diferentes que  vistas en ese orden van gradualmente de más a menos espectacular. Se trata de un viaje costoso porque hay desplazamientos en tren, avión y autobus y al ser un destino turístico existe también un sobreprecio. El alojamiento se puede conseguir a nivel hostal o de lujo pero por 30$ se encuentran hotelitos agradables, limpios y bien ubicados.
Empecemos con el análisis del viaje desde Cuzco, un necesario punto de partida puesto que allí llegan los vuelos nacionales e internacionales. Un vuelo Lima a Cuzco cuesta entre 100 y 200$ según la fecha de compra.

La llegada a Cuzco es problemática porque se trata de una ciudad a gran altitud. El mal de altura supone un riesgo para poder disfrutar de una ciudad bonita, recogida, con una bonita plaza de armas y con edificios con encanto e historia en muchos rincones. No obstante, Cuzco, otrora gran ciudad inca, sirve sobre todo como punto de partida para ver todo lo demás.

 

El viajero querrá aprovechar para ver el Valle Sagrado al segundo día de llegar. Se trata de un conjunto de poblaciones con ruinas incas. El viaje se realiza en autobus y son infinitas las agencias que ofrecen dicho tour. Por 40 soles un autobus realiza el recorrido principal que tiene su punto culminante en la ciudad de Ollantaytambo.

En este punto, se puede volver a Cuzco con el mismo autobus o aprovechar para coger un tren de Ollantaytambo hacia el Machupichu o incluso hacer noche en esa misma ciudad para ganar tiempo. Si se va justo de tiempo estas dos opciones ahorran tiempo.
El nombre de Machupichu responde a la traducción de montaña nueva y no hace referencia propiamente a las ruinas sino a una montaña que la rodea.  A las ruinas propiamente dichas se les denomina ciudadela y entre ellas hay dos montañas: Machupichu y Huaynapichu.

Tanto a la ciudadela como a ambas montañas se accede desde un pueblo que está  a 25 minutos. Se denomina Aguas calientes y es desde aquí donde acceden todos los turistas, a excepción de aquellos que se alojen en el exclusivo hotel de cinco estrellas a pie de la entrada al Machupichu. Aguas calientes por sí mismo presenta el típico aspecto de un pueblo de montaña, con el encanto de ver a cientos de turistas de todas las nacionalidades. Este pueblo es ideal para pasar una noche y acometer al día siguiente el madrugón para disfrutar de todo lo que ofrecen las ruinas del Machupichu.

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Hay dos pagos necesarios para acceder al complejo Machupichu. Un ticket de bus desde Aguas Calientes a Machupichu que cuesta 18 dólares ida y vuelta y el propio ticket de acceso a la ciudadela que cuesta alrededor de 150 soles.
Una vez dentro de la ciudadela, lo ideal es recorrerla con un guía. Por 45 soles se puede conseguir uno y dura alrededor de dos horas. Después se puede caminar por cuenta propia por el resto de las ruinas, con muchísimos rincones y vistas espectaculares que requieren un carrete entero de fotos.

Además de la ciudadela existe la alternativa de visitar el Huaynapichu y el Machupichu. La primera montaña es la más comercializada y requiere una reserva previa de al menos dos o tres semanas. De igual manera se puede visitar el Machupichu. El ascenso no es sencillo. Se tarda entre dos y tres horas de subida y la mitad de bajada pero las vistas que ofrece son sencillamente espectaculares. Ambas montañas tiene un precio aparte.
La vuelta pasa nuevamente por Cuzco para coger de ahí el vuelo a Lima si es que el viajero continua por esa ciudad su viaje.

Los papeles de “Zarbenas”

Estados Unidos es un curioso país donde te pueden meter a la cárcel por perjurio antes que por cometer un crimen o una ilegalidad. De eso trato el Caso Mónica Lewinsky pero también el caso Balco, con Marion Jones como imputada

La mentira en boca de un presidente de estado o ante una institución como un órgano de Justicia o cualquier otra, se concibe como una traición a la soberanía popular. Finalmente , son esos órganos en donde mal que bien reside la legitimidad del pueblo. La mentira es por tanto una traición y acto que se debe castigar con severidad. Así son las sociedades anglosajonas, Inglaterra también.
España es un curioso país en el que cualquier mentira puede ser mantenida “sine die”, culpando a otros, manteniendo verdaderas demostradas falsas o con más mentiras. Tiene que llegar un juez para que de verdad exponga la realidad y las pruebas abrumadoras provoquen algún tipo de efecto.

Que nadie espere por tanto que aparezca Rajoy o cualquier otro político que ha mentido con el caso de los papeles de Bárcenas. Que nadie espere que cualquiera de esos señores no sigan disfrutando de sus privilegios y salgan en rueda de prensa con la cabeza baja pidiendo perdón a los ciudadanos. Nada de eso ocurrirá y se mantendrá la mentira hasta el final, hasta el agotamiento de una sociedad incapaz de exigir a sus políticos la dimisión inmediata.

Lo dicho arriba aplica para yernos caraduras, infantas, políticos corruptos, banqueros, chorizos varios, ladrones, jetas y todo clase de personal que es capaz de vivir con la cabeza alta aún sabiéndose sus delitos.En otros países, por menos motivos se dimite, pero esto es España y lo seguirá siendo, me temo por mucho tiempo.

Mis series favoritas

Hace tiempo que el mundo de las series presenta un amplísimo abanico con todo tipo de géneros e infinidad de series, promovidas principalmente por las principales cadenas de televisión norteamericanas. Siempre por encima de todos HBO, con sus series de grandes presupuestos y gran detalle y calidad.

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Como amante de las series me voy enganchando a las que más me gustan. Algunas se van acabando pero siempre surgen otras. Mi TOP, que incluyen las series a las que me he enganchado en los últimos años son:

1-Lost. Soy uno de tantos que se engancharon con esta serie. A pesar de su final esperpéntico no puedo olvidar lo que disfrute con sus enigmas, con las historias de sus personajes y con la gran novedad que supuso el seguimiento de la serie.

2-Homeland. Son solamente 2 temporadas pero el nivel ha sido tan alto que merece la pena incluirla. Una serie de suspense e intriga cuya tercera temporada se me antoja un reto de difícil resolución.

3- 4-5 Aquí incluiré de golpe las tres series de humor que sigo y que pongo al mismo nivel. Las tres me divierten y en función de su temporada y mi estado de ánimo me han reir más o menos. Como conocí a vuestra madre, The Bing Bang Theory y Modern Family.

6-Dexter. Esta serie se ha hecho un hueco entre mis favoritas. A pesar de alguna temporada decepcionante no puedo dejar de admirar el tremendo trabajo del actor principal Michael Hall(ya excelso en A 2 metros Bajo Tierra) y el espectacular trabajo psicológico de los guionistas.

7-Breaking Bad. A la altura de las mejores esta serie que cada vez tiene más adeptos. La increíble historia de un profesor de química que ve como su vida cambia radicalmente. A señalar la tremenda progresión del protagonista. Pero sobre todo, el hecho cde que cada temporada la serie va mejorando.

Como añadido a estas, otras series que también me han guatado y que sigo aunque no puedo considerar entre las favoritas:

8- Bastante política en estados Unidos, tipo el Ala Oeste de la Casa Blanca, es lenta pero con mensaje. The Newsroom.

9- Una serie para los amantes de la Segunda guerra mundial. Mini serie imprescindible: Hermanos de Sangre

10-  Una serie “friki” en toda regla. Humor surrealista de una serie poco conocida: The IT Crowd

11- Una de esas series de HBO de las que hablaba. Boardwalk Empire me ha desconectado por momentos pero su última temporada es sublime. Con uno de mis actores favoritos, el genial Steve Buscemi, esta serie se presenta en  los Estados Unidos, justo con la Ley Seca. Pre Alcapone, este pesonaje va apareciendo poco a poco.

12-Colgados en Philadelphia. Otra serie “friki”, con danny de Vito como uno de los protagonistas Humor difícil, no apto para todos los públicos.1

13- Mi último descubrimiento es Falling Skies Y esta es ciencia ficcion puro, con la invasión de extraterrestes a la tierra. Me he enganchado recientemente pero me está gustando mucho. Trata el tema con bastante seriedad dentro del difícil marco que presenta.

Bonus track: mini serie con capítulos independientes. Black Mirror es una de esas series que te dejan pensando mucho tiempo.

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