PREVIOUSLY EN HISTORIAS DE LOBO, CAP I
Otro viernes más. Como de costumbre Frigo, Cazo y yo ya vamos perjudicados. Esto ya no es como antes que podíamos aguantar toda la noche pimplando copas. Nos hacemos mayores.
-Lobo,¿te pido otra copa o qué?-me dijo Cazo, que como de costumbre había acabado su copa mucho antes que el resto.
-Pide la penúltima sí, y a mí otra -contestó Frigo-. Por cierto, soy yo o esa tía me está mirando.
-¿Llevas puestas las gafas? –le pregunté. Normalmente Frigo llevaba lentillas aunque le molestaban. Cuando no se las ponía, jamás se ponía gafas por la noche. Decía que con gafas pillaba menos. Lo cierto era que con ellas o sin ellas, Frigo era sin duda el que más triunfaba de los tres.
Se podría decir que era guapete, como decimos los tíos. Nunca decimos que es mono, ni guapo, ni que está bueno, sino que utilizamos el adjetivo guapete cuando en realidad pensamos que seguro que es el típico follador inmisericorde. Frigo era guapete sin más, pero sobre todo era un tío sin vergüenza. A veces hasta la locura. Como él decía, le gustaban los retos. Le había visto más de una vez hacer cosas como: entrar a una policía, entrar en un parque a una madre o tirarle los trastos a señoras de 60 años.
-No, hoy no me apetecía ponerme las lentillas. ¿Pero me está mirando o no? – dijo Frigo.
-Para empezar, creo que es un tío con el pelo largo, y para continuar juraría que es bizco. Pero acércate y le preguntas si quiere algo contigo -contesté.
-Vale, lo haré. Molarle a un gay es un reto que tengo pendiente. Y estoy convencido aún sin gafas que ese tío me mira, sea bizco o no -dijo Frigo sorprendiéndome. A continuación, se levantó del taburete, y empezó a caminar en dirección al posible bizco.
Se me acercó Cazo con mi copa y me preguntó:
- ¿Otra vez está de caza el cabrón de Frigo?
-Si -le contesté- caza mayor con un maromo.
-No me jodas que va a entrar a ese tío de pelo largo -me dijo Cazo.
-Pues sí, prepárate para ver cómo le parten la cara -contesté al tiempo que miraba como transcurría la conversación entre Frigo y el bizco. Curiosamente llevaban ya unos minutos hablando, cuando de repente se incorporó al grupo otro tío. Intercambió unas palabras con el bizco, y a continuación se acercó violentamente a Frigo.
-Joder, le van a zurrar -me dijo Cazo, levantándose rápidamente en auxilio de Frigo. Llegamos a tiempo de que el no bizco le partiese la cara a Frigo. Nos lo llevamos a la calle y cuando salimos fuera Frigo se empezó a reír a carcajada limpia.
-Eres Gilipollas Frigo, como se te ocurre entrar a un tío. Lo que no entiendo es por qué no te ha partido la cara el bizco- dije.
Frigo se reía escandalosa, sin poder pararse. Se tranquilizó, y a continuación me dijo:
-El bizco no me la ha partido porque efectivamente era gay. Y el otro era su novio. Y sí, me estaba mirando, aunque me ha dicho que como es bizco su novio nunca se entera, y que no esperaba que yo le entrase.
Nos reímos Cazo y yo como pocas veces.
-Eres un cabronazo, puto Frigo -le dije. Y nos marchamos a casa.
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